domingo, 29 de marzo de 2020

Introducción del libro: En Resumen

En Resumen


Tener que salir del país donde nací me enseñó a reconocer lo afortunada que soy de vivir en una situación mejor, y a extrañar cada aroma, cada sabor, esa montaña especial, mis playas, la gente.

Tener que ingeniármelas para ganar dinero me enseño que en realidad el dinero no es tan importante, porque nunca ha faltado comida en la nevera, y siempre hay una noche linda para ver las estrellas.

Tener que buscarme un trabajo que no tiene nada que ver con todo lo que he estudiado y se hacer, me enseñó humildad para trabajar duro por mis sueños.

Tener que recibir la visita de mis padres y hermano, y luego verlos irse, me enseñó a valorar a mi familia y lo importante que son en mi vida. A este momento, ya tenemos 4 años sin vernos.
Tener que vivir con un compañero de piso que no me agrada, con el que sólo hablo eventualmente, me enseñó a respetar y a aceptar al otro tal como es.

Tener que pasar tanto tiempo sola, sin tener a alguien a quien decirle ¡Buenos días!, ¿cómo estuvo tu día?, ¡buenas noches!" me enseñó a valorar mi soledad, y a reforzar mi vínculo conmigo.

Tener que pasar por desilusiones amorosas me enseñó a valorarme más como mujer, a cuidarme más, a no permitir que cualquiera entre en mi vida, que el que entre, tiene que ganárselo.

Tener que dejar de hablar con personas porque dejamos de compartir las mismas opiniones, me enseñó a respetar las mías propias, y a reafirmar quien yo soy.

Tener que ser rechazada me enseñó a reafirmar quien Yo Soy

Saber quién “no soy”, me enseñó a ver quién soy y quien quiero ser.

Tener que hablar por redes sociales con mis amigos me enseñó a valorar cada palabra de su tiempo, cada gesto, cada emoticón, cada foto, me enseñó a sentir su energía.

Tener que irme de mi país me dio la oportunidad de hacer amigos nuevos de distintos países y lenguas, pero todos compartiendo algo en común.

Tener que cambiar de continente me enseñó a valorar al latinoamericano, con su gentileza y forma de ser tan sencilla y fácil de tratar.

Tener un corte de cabello que quedó más corto de lo esperado me enseñó a reconocer mi belleza, a ver más mi rostro, a gustarme, a sonreír más, a estar cómoda, a ser natural.

Tener que venirme a España me enseñó lo grande que es el mundo.

Tener que aprender todo esto me da ganas de compartirlo, porque los retos no dejan de ocurrir, ¡pero vaya que enseñan!